
Todos compartían amenamente. Aproximadamente 40 personas, todas conocidas, todas familias del mismo grupo de amigos. Algunos compartiendo un cigarro y una conversación íntima; otros comiendo en el mesón de postres que todavía no retiraban; algunos jóvenes conversando de la fiesta del día anterior, y algunos niños jugando y corriendo por doquier. El humo de los cigarrillos salía lentamente por las ventanas pero a algunos igualmente les molestaba y se apartaban del lugar.
Patricia Díaz, una de las tres hijas de los dueños de casa, y Constanza Muños, su mejor amiga, subieron al segundo piso con destino a la habitación de la primera. Paty y Cony, como ellas se nombraban, se conocían de toda la vida. Sus madres se hicieron amigas en la universidad y desde ese momento ambas vidas estuvieron ligadas. La Cony y la Paty eran las mejores amigas que uno se pueda imaginar. Compañeras de curso, iban juntas a todas partes, confidentes una de la otra y hasta casi se vestían igual, las dos eran muy alegres y entusiastas, estaban felices por su relación y cercanía.
Mientras subían la escalera Cony recordó algo que había visto hace unas semanas, a su papá y a la mamá de Paty conversando cerca de su colegio, el Ignacio Carrera Pinto de independencia. Ella lo dejó pasar por alto y le dio la inconsciente explicación de que eran amigos, sin embargo por alguna extraña razón en ese momento lo recordó. Ya en la pieza de su amiga se lo comentó y disfrazó su sospecha diciéndole que tal vez estaban organizando una sorpresa para alguna de ellas y por eso que fueran a la habitación de su madre para ver si veían algo. Y encontraron algo más de lo que esperaban.
Gloria Aguilera, la madre de Paty, y Manuel Muños, el padre de Cony, mantenían una relación paralela a su matrimonio hace más de 14 años. Nunca nadie sospecho nada, ellos se habían encargado se ser muy discretos y cautelosos.
Actualmente Cony tiene 16 años, ella tiene tres hermanos más, Felipe (26), Sebastián (21) y Rafael (13), pero cuando ocurrió este lamentable acontecimiento ella tenía la edad de su hermano menor, 13 años.
La fiesta en la casa de Paty se convirtió en un desastre, el descubrimiento de las dos amigas se desparramó por toda la casa, los gritos entre las familias y los invitados eran insoportables. El padre de Paty golpeaba al padre de Cony y sus respectivas mujeres, o amantes, se tironeaban el pelo casi hasta sacárselo. Hasta que la mamá de Cony, Jaqueline Gálvez, soltó a su supuesta amiga, se sentó en la punta de la cama, respiró un poco y casi en estado de shock tomó a su hija y a sus tres hijos, salieron de la casa y nunca más regresaron.
La relación de Cony y Paty nunca volvió a ser la misma, se limitaban a sólo ser compañeras de curso y de vez en cuando preguntarse cómo seguía su vida. En una de esas esporádicas conversaciones se pusieron a sacar cuentas sobre fechas, y nuevamente el olfato de Cony se hizo presente y diviso una extraña y desconsolante posibilidad. Sus padres empezaron su escondida relación aproximadamente un año antes de que ambas nacieran y luego juntas decidieron lo mismo, un examen de ADN.
Cony a los 13 era una niña estudiosa, respetuosa, alegre y con grandes proyecciones de vida; ahora a los 16 tiene cargar con una vida que no debería ser la suya. Tubo que participar en terapias psicológicas por mucho tiempo y sus problemas familiares cada vez crecieron más.
Manuel abandonó a su familia y empezó una relación abierta con Gloria, desprotegió económicamente a su familia lo que les trajo serios problemas, como la cancelación temporal de servicios básicos o el congelamiento de la carrera de Felipe, su hermano mayor, quien estudiaba periodismo y actualmente está dedicado a las drogas, lo que le trae más preocupaciones a su madre, ya que se transformo en un adicto a alto riesgo. Sebastián sufrió trastornos sexuales y demostró sus tendencias homosexuales, a un punto de extremo que no podía disimular su preferencia. Rafael todavía es pequeño y se le ha ocultado mucha información del asunto para protegerlo del drama. Jaqueline, además de la depresión que era generalizada, empezó inesperadamente a sufrir de lupus, enfermedad que le atacó la piel y las articulaciones y que empeoraba cada vez que Manuel visitaba su ex casa y la golpeaba. Cony cambio cien por ciento su personalidad, de una niña extrovertida y alegre, pasó a ser acomplejada y triste.
Son innumerables los días que llegó a su colegio con los ojos hinchados y rojos, como de haber llorado toda la noche, o simplemente llorando todavía, sin saber como comportarse o disimular lo que ahora sentía por Paty, le era muy difícil aceptar que ahora ella era su media hermana.